jueves, 9 de abril de 2009

EL ARTE UNA FORMA DE EXPRESIÓN HUMANA

EL ARTE UNA FORMA DE EXPRESIÓN HUMANA

PINTURA RUPESTRE CUEVA ALTAMIRA

A través del tiempo, el hombre se ha definido como un ser simbólico, en busca permanente de poderse expresar con sus congéneres, y, para ello ha tenido que simbolizar la realidad, representarla a través de signos o valerse de señas para referir en muchos casos, a esa realidad desde un nivel más personal, se pueden encontrar vestigios en los estudios elaborados en Canadá por C. LEVI STRAUS en su obra “DE LA MIEL A LA CENIZAS”, en la simbología de los tótems, como también de la pintura rupestre encontradas en las cavernas, las cuales admite , como formas de expresión de los pueblos primitivos, “El “arte prehistórico” se convierte así en una categoría definida por su asociación a formas de representación grafica ligadas a una supuesta carga simbólica en grupos que no practican la escritura”(Chapas Brunet, Teresa. 2000).

La escritura, como hoy es conocida, surge de estos signos: nudos, líneas geométricas, pictogramas…A partir de ellos, el hombre acumula un sistema gráfico, una selección ordenada y calculada de indicadores que le permite objetivar y materializar, estados de ánimo y pensamientos. Hay que subrayar que, en esta forma primitiva de escritura, la relación entres signo y significado es naturales es decir, no existe distinción entre lo contemplado y lo leído, entre lo que se observa y lo relatado, la mirada y el lenguaje se entrecruzan para comunicar algo, para simbolizarlo.

Por lo anterior se puede considerar al Arte como un lenguaje, plasmado en el objeto de arte. El objeto de arte presenta un proceso de elaboración o conformación de un objeto material que, de acuerdo a la forma que recibe, expresa y comunica el contenido espiritual de manera objetiva. El hombre por medio del objeto de arte satisface sus necesidades estéticas de conocimiento, manifiesta su ideología, su subjetividad, su visión de la realidad. El objeto de arte le permite objetivar el vínculo existente entre su personalidad, la estructura cultural de la época y el medio social al que pertenece que de alguna manera lo condiciona, pero al que puede llegar a modificar.

Al estudiar la literatura como arte, hay que considerar que ésta se expresa en un lenguaje especial, el cual se superpone sobre la lengua natural como un sistema secundario. Por eso la definen como un sistema modelizador secundario. Decir que la literatura posee su lenguaje, lenguaje que no coincide con la lengua natural, sino que se superpone a ésta, significa decir que la literatura posee un sistema propio, inherente a ella, de signos y de reglas de combinación de éstos, los cuales sirven para transmitir mensajes peculiares no transmisibles por otros medios. Por consiguiente, no se puede identificar el lenguaje del arte con el concepto tradicional de la forma. Es más, al recurrir a una determinada lengua natural, el lenguaje del arte hace que sus aspectos formales sean portadores de contenido.

En el texto artístico verbal no sólo los límites de los signos son distintos, sino que el concepto mismo de signo es diferente. Por lo tanto, hay que señalar que los signos en el arte no poseen un carácter convencional, como en la lengua, sino icónico, figurativo. Se comprende que, en estas condiciones, se produzca en el texto artístico la semantización de los elementos extrasemánticos (sintácticos) de la lengua natural. En lugar de una clara delimitación de los elementos semánticos se produce un entrelazamiento complejo: lo sintagmático a un nivel de la jerarquía del texto artístico se revela como semántico a otro nivel. En consecuencia se empieza a hablar de la plurisignificación o pluralidad de los códigos del texto artístico, pues al poseer la capacidad de concentrar una enorme información en la “superficie” de un pequeño texto, el texto artístico posee otra peculiaridad: ofrece a diferentes lectores distinta información, a cada uno a la medida de su capacidad; ofrece igualmente al lector un lenguaje que le permite asimilar una nueva porción de datos en una segunda lectura. Se comporta como un organismo vivo que se encuentra en relación inversa con el lector y que enseña a éste. Se trata de que, en una serie de casos, el receptor del texto se ve obligado no sólo a descifrar el mensaje mediante un código determinado, sino también establecer en qué “lenguaje” está codificado el texto.

El hombre para crear su obra artística, se inspira y juega con el lenguaje dentro de una dialéctica metafórica, donde el lenguaje se connota y cambia su significado literal, para dar paso relevante a el lenguaje artístico, que tiene como propósito el mundo estético, el significado como dice Jakobson, “se encuentra en el código mismo, en el lenguaje mismo”, y el autor no puede sacrificar su obra por el significado del contenido. Pero por ello, no se puede decir, que la obra de arte no sea lenguaje comunicativo, es otra forma de lenguaje que a partir del mundo estético expresa la interioridad de su autor, la forma en que éste percibe el mundo, o la muestra de su ensoñación para hacernos referencia a mundos posibles.

BIBLIOGRAFÍA

VIGOTSKY, L.S, “Imaginación y el arte en la infancia” (ensayo psicológico). Bs. As. Akal, 1982

Yuri M. Lotman, Estructura del texto artístico, Madrid, Istmo, 1982, pp. 17-46

LAS FUNCIONES DEL LENGUAJE SEGÚN BUHLER Y JABKONSON

LA COMUNICACIÓN Y LAS FUNCIONES DEL LENGUAJE

El hombre por naturaleza, ha necesitado comunicarse a través de un lenguaje constituido por un sistema de signos, los cuales tiene unas características particulares, ya que tienen la capacidad de simbolizar y comunicar todo cuanto rodea al ser humano.

Pero, ¿qué son las funciones del lenguaje? Son pues las diferentes formas en que el hombre lo utiliza en sus actos de habla, dentro de la cotidianidad en la interacción con los demás, es la forma en que se simboliza el mundo para poderlo comunicar al otro, es la forma en que se representa las cosas u objetos que están en relación con él.

Karl buhler en su obra Teoría del Lenguaje (1967), identifica tres funciones básicas del lenguaje:

a. Una función representativa, denominada también referencial, cognitiva o informática. Es fundamental en la comunicación lingüística y se encuentra en todos los enunciados que dan cuenta de la realidad, de los objetos del universo.

b. La función expresiva, llamada también función emotiva o sintomática. Le permite al emisor la exteriorización de sus actitudes, de sus sentimientos y estados de ánimo, así como la de sus deseos, voluntades, nivel socioeconómico y el grado de interés o de apasionamiento con que realiza determinada comunicación.[1]

c. La función apelativa Bühler entiende la apelación como la propiedad de influir por medio de las palabras en las actitudes, pensamientos y conducta del interlocutor. Pues bien, estamos en presencia de la función apelativa o conativa cuando el mensaje está dirigido al oyente en forma de orden, mandato, exhortación, requerimiento o, simplemente, con el propósito de llamar su atención.

Roman Jakobson expone en su obra “Ensayos de lingüística General”, quién agrega tres funciones más a las expuestas por Buhler:

a. La función poética o estética. Determina las relaciones del mensaje consigo mismo, tiene como propósito expresar belleza u objeto estético.

b. La función fática o de contacto. Es la función que cumple el lenguaje cuando tiene como objetivo establecer y mantener el contacto comunicativo.

c. Función metalingüística. Posibilita la autorregulación de nuestras propias comunicaciones porque implica una reflexión sobre la lengua y la manera como la utilizamos, y, además, porque nos permite reflexionar sobre las otras funciones. Así, cada vez que el emisor o el receptor juzgan necesario verifica si están utilizando el mismo código o si el discurso está centrado sobre el mismo código, hacen uso de la función metalingüística.

BIBLIOGRAFÍA

BÜHLER, Karl. Teoría del lenguaje. Madrid : Revista de Occidente, 1967.

CASTRO GARCÍA, Oscar y POSADA GIRALDO, Consuelo. Manual de teoría literaria. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, 1994.

JAKOBSON, Roman. Ensayos de lingüística general. Barcelona : Ariel, 1984.

NIÑO ROJAS, Víctor Miguel. Los procesos de la comunicación y del lenguaje.Santafé de Bogotá : Ecoe, 1998.

TOBÓN, Rogelio. Estrategias de la comunicación. Medellín : Grupo Impresor, 1997.



[1] Por eso, las interjecciones y las exclamaciones son las formas gramaticales propias de esta función.

miércoles, 8 de abril de 2009

COMPARACION ENTRE LAS FUNCIONES ENUNCIADAS POR JAKOBSON Y BUHLER



LA CORRELACION QUE EXISTE ENTRE LOS SEIS FACTORES DE LA COMUNICAION Y LAS FUNCIONES DEL LENGUAJE

viernes, 27 de marzo de 2009

LECTURA Y LITERATURA

LECTURA Y LITERATURA
Retomando a Lomas y Osorio, quienes hacen una crítica a la enseñanza del área de castellano, a partir de que està se ha enfocado en la parte formal y la parte funcional. Tomando como referentes constantes, los estudios del lenguaje oracional desde el punto de vista sintáctico y semántico, como también desde la lingüística estructuralista. Ello ha provocado que se estudie autores como Saussire, Chonsky, y el formalismo ruso, es decir, que dentro de las instituciones educativas se le hace más énfasis a las construcciones oracionales y a la ortografía dejándose de lado en muchos casos la literatura, y en otros casos se toman dentro del aula de clase textos o fragmentos para un análisis semántico sintáctico más no como un disfrute estético.
Se puede reflexionar, que mientras los docentes no sean buenos lectores es difícil que estimulen a las nuevas generaciones en el abordaje de la lectura, pues es la experiencia lectora es la que contribuye a abrir las puertas del goce lector, ya que permite compartir otras miradas y otras perspectivas frente al asumir la lectura con el deseo de conocer otros mundos posibles que el autor nos propone, es abordar el texto literario para disfrutar el mundo estético que él nos puede transmitir. Desafortunadamente en las instituciones educativas se hace es un compendio de obras y biografías que no permiten al educando acercarse a la literatura con una mirada diferente, sino como un pesado lastre académico que opaca el universo estético que los diferentes autores proponen.
En palabras de Ernesto Sábato “Que los programas curriculares y los libros de texto pueden constituir un obstáculo para alcanzar propósitos auténticos en el estudio de las artes y de las ciencias en el contexto escolar es”, indudablemente, un argumento muy atinado de Sábato y de Arreola. Es que no se puede pretender “enseñar” literatura, ni se puede aprenderla, a partir de listados de nombres y taxonomías periodizantes; no es posible la recepción literaria si no hay procesos de interpretación, es decir, si no hay lectura de las obras mismas. El problema no es tanto de la cantidad de libros que los muchachos tendrían que leer –lo peor que le puede ocurrir a alguien es tener que leer por obligación, o mecanizar listados de autores y obras–sino de la posibilidad de vivenciar el asombro, en el reconocimiento de lo que somos, con la lectura crítica de unas cuantas obras.
Arreola quiere que se acabe con “el fanatismo de la educación”, o la mitificación exacerbada de los programas educativos, sobre todo cuando éstos son impuestos a espaldas de las comunidades y sus realidades culturales. Sugiere en el fondo, como lo hiciera Reyes, lo inútil de que todos los hombres estén sometidos al deber ritual de acumular títulos. “Prospera la alfabetización en todos los niveles, pero no se aventaja mucho. En el caso de personas de condición humilde cada vez más capaces de leer, nos entristecemos de ver lo que leen ”. Y quienes han pasado por más de veinte años de escolaridad, los profesionales, se espantan frente a los libros, sean literarios o científicos. Usaron libros, como si fueran cosas que hay que ponerse obligatoriamente en la cabeza a manera de un sombrero, pero nunca se apasionaron por ellos.

lunes, 23 de marzo de 2009

EL LENGUAJE INTEGRAL

EL LENGUAJE INTEGRAL UNA EXPERIENCIA COMPARTIDA

A través de la historia de la pedagogía se ha buscado permanentemente la mejor metodología para hacer màs significativo el conocimiento al niño y para que este lo asuma con verdadero interés y compromiso en su formación integral, y en esta búsqueda emerge figuras como Sócrates con su método de la mayéutica, Comenio a quien se considera el padre de la pedagogia, y Pestalozzi quien afirma ”no tenemos más que escuelas de deletreo, escuelas de catecismo y necesitamos además escuelas de hombres” pues la concepción del desarrollo del hombre en este autor es integral, no solo a favor del intelecto y de unas cuantas habilidades que llevan a adquisiciones indispensables, sino a favor de todas las facultades que son comunes al hombre, además agrega “El niño es un ser dotado de todas las facultades, pero es un botón no abierto todavía. Cuando se abre, cada una de las hojas se desarrolla, ninguna queda atrás, tal debe ser el proceso de educación”.

La enseñanza del lenguaje, ha generado estudios de àreas como: la lingüística, la gramática y de la misma psicología, si se mira con detenimiento los planteamientos de Jean Piaget, en las etapas o estadios del desarrollo del niño, él allí nos explica como el niño dentro de su proceso de significación del mundo, va quemando varias etapas en la adquisición del lenguaje, teniendo en cuenta así mismo, la estimulación temprana que recibe en su hogar, es decir, que las primeras interlocuciones del niño suceden en el núcleo familiar, con sus primeros balbuceos, o la significación del llanto que emerge como una forma de lenguaje donde el niño se hace escuchar para reclamar atención por parte de los suyos.

El niño dentro de su cotidianidad se ve enfrentado a una realidad que se le abre como una caja de pandora llena de posibilidades, la curiosidad y su afán de comprender este mundo colmado de significados, lo llevan a un proceso permanente y semiótico de interpretación, situación que lo va formando integralmente en la comprensión de significantes y significados, la necesidad de comunicación hace que todos estos signos y códigos sean interiorizados por el niño, así mismo en sus experiencias con sus iguales, establece reglas e inventa registros lúdicos que le permiten abordar de manera significativa la circunstancia vivencial en la que esta inmerso.

La circunstancia social del niño, hace que estas experiencias lingüísticas naturales, las combine de diferentes maneras para hacerse entender y poder ejercer el acto comunicativo, esa necesidad hace que invente conjugaciones diferentes de los verbos y que utilice las palabras con connotaciones diferentes, es decir que estas etapas permiten que el niño vaya enriqueciendo su aprendizaje del lenguaje a partir del error, es pues, esta dialéctica constante que hace que contraste su panorama lexical y lingüístico, para desde allí ir reestructurando su lenguaje por medio de su propia experiencia, abriendo su capacidad interpretativa y de aprendizaje.

El niño que interactúa con sus iguales, va enriqueciendo el lenguaje y se va percatando que su margen de comprensión del contexto que lo rodea va creciendo y así mismo con mayor facilidad asume su aprendizaje de manera más efectiva y significativa, pues se identifica con estos contenidos y los siente como parte de él.

El niño identifica el lenguaje como parte de su naturaleza, ya que lo aprende dentro de su contexto, sin reglas rígidas que lo repriman, en contacto con los demás, es decir de forma pragmática, en su socialización cotidiana, se puede pensar que el lenguaje como necesidad comunicativa del niño se convierte en un elemento concreto que el niño evidencia y utiliza para poder desenvolverse en la realidad.

El ente social es un espacio continuo de experiencias para el niño, pues para donde desprevenidamente mire encuentra signos que representan una realidad concreta, que expresa un mensaje, que comunica una realidad, todo este mundo signico, creado por el mismo hombre en su afán de comprender su realidad histórica y social, lo va interiorizando el niño a través de sus experiencias cotidianas, por eso mismo se puede decir que la adquisición de un lenguaje integral es una experiencia compartida donde el ser no esta solo, sino en contacto con los demás como ser sociable que es por naturaleza, y esa necesidad de establecer contacto con los demás es lo que obliga al individuo a aprender ese mundo signico arbitrario, abstracto resultado del proceso histórico de comunicación del hombre, es decir, de ese largo proceso de convención de la realidad para hacerla entendible para el mismo hombre, pues es él quien bautiza los objetos para diferenciarlos y así poder reconocerlo en una circunstancia determinada.

La escuela en el conocimiento del lenguaje ha partido desde modelos didácticos construidos por algunos pedagogos desde el conocimiento silábico, fónico, gramatical, o semántico, no se puede negar en ningún momento que con estos métodos aprendieron a leer y a escribir nuestros padres y abuelos, esos métodos fueron efectivos en su momento, puesto que llegaron a ser profesionales y son personas que tienen un sentido de comprensión e interpretación frente a los diferentes contextos bien desarrollado, por eso no se puede asegurar de manera asertiva que son métodos malos, puesto que la mayoría de nosotros aprendimos con ellos, ya que en las diferentes instituciones educativas se siguen utilizando para que los niños aprendan a leer y a escribir.

La metodología del lenguaje integral, propone que la pedagogía empleada debe corresponder a las expectativas e intereses de los educandos, precisamente para que esta sea más significativa, para ello el docente debe tener conocimiento amplio del contexto social en el que el niño esta inmerso, presupone esto que el docente del lenguaje integral debe emplear estrategias didácticas que favorezcan el conocimiento del lenguaje de manera integral del niño; pero para ello no se debe olvidar que cuando el niño actúa dentro de su contexto lo hace de forma espontanea, donde el mismo establece las reglas, es decir, el mundo más significativo para el niño es la realidad lúdica que le permite interactuar con sus iguales y así mismo con el docente; las estrategias didácticas que se planteen en el aula de clase deben considerar este aspecto, pues aprender compartiendo es también otra alternativa pedagógica, ya que entre iguales el niño establece, actos de habla, diálogos que permiten que el niño desarrollen el aspecto comunicativo escrito y oral.

El estudio del lenguaje integral propone, abordar un mundo significativo, que permita orientar al niño a interpretaciones textuales más efectivas, y por ende, pueda decodificar el mundo social donde está inmerso de manera reflexiva y critica, para transformarlo en beneficio de todos.